No hay nada que comprender -dijo el farolero-. La consigna es la consigna.
El Principito, Cap. XIV
Y es que la consigna llega a funcionar en su momento, y no hay que entender (a veces eso funciona) hay que dejarla ser. Pero si el tiempo empieza a cambiar, si el planeta empieza a girar muy muy rápido, cuando todo pasa tan de prisa, que la consigna deja de tener sentido tenemos varios caminos.
Podemos seguir con la consigna que ya no funciona, aguantarnos; podemos hacer el trabajo un tanto más llevadero, jugar con las reglas para hacerlo posible, caminar de día; pero si lo que queremos es dormir, y las soluciones no nos parecen adecuadas debemos, aunque eso implique riesgo y un giro de 180º, cambiar la consigna.
Aunque la consigna es, a veces es necesario hacerla nuestra consigna y no vivir por la consigna impuesta por otros y a veces, solo a veces, debemos moldearla para que sea un tanto más nuestra.
Pero siempre, la consigna será… aunque intentemos entenderla… siempre será la consigna.